Música y “liuteria” en Ferrara entre '400 y '900

Podemos trazar la historia de la liuteria (arte de fabricar instrumentos de arco) Ferrarese empezando por los años alrededor de la mitad de1 400 gracias al desarrollo cultural debido al “mecenatismo” (patronicio economico culturale) y al amor por el arte del Principe Leonello del linaje de los Estense (1441 - 1450).

Superados los momentos políticamentes difíciles, de guerras y de hambre, Leonello (hombre de gran cultura) trata de dar una nueva cara a la vida social de la ciudad y al territorio, invitando a su Corte los literatos más importantes y famosos, científicos y artistas de toda Europa.

Se impone en esos años el teatro literario y musical, continuado y desarrollado con sabia pasión por el primer Duque de Ferrara “Borso d’Este” (1450 - 1471) y siguientemente de “Ercole I°” (1471 - 1505) que encontró ya un ambiente maduro para una renovación y una reestructuración completa del ambiente musical de la Corte. Su pasión por la música era tal que fundó inmediatamente después de ser nombrado Duque, una Capilla musical (“Cappella musicale”) compuesta por treinta coristas regularmente asalariados, siendo la gran mayorÍa extranjeros.

En sus 24 años de ducado, Ferrara se hizo el primer centro musical de Europa. Es en esos años, desde Leonello del linaje de los Estense hasta Ercole I °, es decir desde el 1441 hasta 1505, que en Ferrara vivieron de sus trabajos por lo menos cinco “liutaios” (fabricantes de instrumentos de arco) conocidos: “Antonio dai liuti”, Guarino Battista, Pietrobono, Polverino Rinaldo y Gelmini Geminiano.

Con músicos famosos como Josquin Dépres y Adriano Willert se lanzan las bases para un verdadera escuela musical Ferrarese y alrededor del 1528 se confirma por opera de Willert, Verdelot y Arcadel una de las formas musicales más típicas del siglo: el madrigal (“il madrigale”). Con el Duque Alfonso II ° (1559 - 1597), Ferrara alcanza el período de mayor esplendor musical. Tanto el músico experto, como sus hermanas Lucrezia y Eleonora, amó en manera casi excesiva rodearse de los instrumentistas, los compositores y coristas más grandes de la época. Para la música, Alfonso no miraba los gastos (tiraba la casa por la ventana) y sus libros administrativos testifican que para el mantenimiento de la música gastaba una cifra igual a la que se necesitaba para mantener la pequeña Legión Alemána, su fiel Guardia Ducal.

Dejó la dirección de la Capilla en manos de Francesco Viola, P1010560incrementó su plantilla hasta en trenta y seis musicos que, en caso de necesidad, se incrementaban hasta el número de sesenta.

La publicación de algunas antologías madrigalistas, supervisada por el editor ferrarese Vittorio Baldini, indican qué centro y qué punto de confluencia y de intereses musicales haya sido Ferrara después del 1580.

El grupo de los compositores ferrareses que a la mitad del 500 era numéricamente bastante restringido, alrededor del 1590 llegó a ser tan numeroso que, estamos seguros, muy pocas ciudades italianas podían sostener la comparación.

Los últimos años del Quinientos pasaron por un triunfo de canciones y sonidos y en este contexto, prácticamente en cada casa se utilizaban instrumentos musicales de cuerda.

De hecio desde el 1550 hasta la muerte de Alfonso II ° ocurrida en 1597 vivíeron y trabajaron en Ferrara los “liutaios” (fabricantes de instrumentos de arco) Calabri Pier Vittorio, Gamberoni Giovanni, Cappello Giovanni Marco, Dall’Hocha, Grappello G.M., Fontana Giovanni, Pazzagola, Cricca Alfonso, Patarino Marco y Cricca Giulio.

Una impresionante cantidad si consideramos el número de los habitantes de la ciudad y de las zonas limitrofes en esa época podían ser alrededor de las 10.000 unidades, pero es fuertemente significativo del interés que la música recubria en la vida diaria de los ciudadanos de Ferrara.

Con la muerte de Alfonso II ° y con la consiguiente devolución de Ferrara a la Iglesia, los ecos de esas canciones y de esos sonidos que habían suscitado tanta admiración en poetas y músicos, se disolvió en una nostálgica memoria.

La situación política y económica después de “Alfonso II°” seguramente no fue estimulante ni incentivante por el proseguimiento de la vida musical. De hecho se han necesitado casi 100 años porque Ferrara pudiese recuperar una actividad musical digna de interés. En realidad es empezando desde el final de 1600 cuando comienzan también a operar “liutaios” (fabricantes de instrumentos de arco) de grande interés, cuyos instrumentos pueden ya ser considerados en la fase evolutiva moderna. Es la época en la que en Cremona a Antonio Stradivari ya ha establecido sus modelos de construcción del violín de acuerdo con los criterions de la Sección Dorada (“Sezione Aurea”).

Desde el 1690, empezando por Alessandro Mezzadri y Giambattista Grancino (para nombrar aquellos más conocidos), es todo un carrusel de nombres importantes de “liutaios” (fabricantes de instrumentos de arco) que han contribuido a la historia de la evolución de la “liuteria” (arte de fabricar instrumentos de arco) italiana.

Entre las segundas mitades de 1700 y la del 1800 encuentramos los que serán el punto de referencia para el desarrollo estilístico de la escuela ferrarese del siglo xx °, es decir Luigi Marconcini y sus hijos Giuseppe y Gaetano. Siguiendo pasamos a Meletti Luigi y a Luigi Soffritti y en consecuencia a Ettore Soffritti y a todos sus estudiantes que se desarrollarán y harán grande la escuela de “liuteria” (arte de fabricar instrumentos de arco) ferrarese del 900.


© 2007 Alessandro Ciciliati, Ferrara
Bibliografia:
1) Storia, costumi e tradizioni di Ferrara vol. 1° ed. Alfa. Bologna Cap. Teatro e musica pag. 317
2) Enciclopedia liutaria Vannes
3) The late Cremonese Violin Makers – Dmitri Gindin